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Creando Recuerdos

Creando recuerdos

¡Saludos, Pistacheros!

Este va a ser un post algo diferente a lo que os tenemos acostumbrados y muy, muy personal. Os voy a hablar de algo muy importante que me ocurrió hace unos meses, con el corazón en la mano y los ojos húmedos. Supongo que con lo que os voy a contar, muchas os vais a sentir identificadas o pensáis lo mismo que yo. Sinceramente, espero que así sea. Mi idea en esta entrada es contaros cómo de importante es para mi crear recuerdos con el scrapbook. 

Recopilación de fotografías antiguas

Hace ya unos meses que falleció un familiar especialmente importante para mí: mi querida abuela Lola, la persona por la que me pusieron mi nombre y que ha sido una segunda madre para mi. Resulta que estuve -y estoy- atrapada en un sentimiento contradictorio entre la alegría y la tristeza porque aunque se nos fue, lo hizo después de una vida muy larga y, aunque dura, muy feliz. Estoy en un estado de paz y de incertidumbre pero, sobre todo, sumergida un periodo de recreación de constantes recuerdos. Además los estoy intentando crear a velocidad frenética; vamos, estoy recopilando fotos de su vida y de mi vida con ella, y cuantas más, mejor, para poder hacer todos los álbumes, layout y virguerías de papel posibles, habidos y por haber.

Creemos que nuestros seres queridos van a vivir para siempre. A veces, cuando pasamos el tiempo con ellos, no lo valoramos como debería valorarse, o quizás sí y por ello hacemos fotos, para mantenerlos siempre en el recuerdo, momentos atrapados en el ámbar de las imágenes. En cualquier caso, cuando se van y dejan el vacío en nosotros, queremos tenerlos constantemente cerca. Día tras día. Por eso, el scrapbook tiene un valor muy especial al margen de la elaboración manual de álbumes u objetos, de la creatividad o de la artesanía.

Es sentimentalismo puro y duro.

Recopilando fotos para un mini álbum

Y todo esto me ha venido a la mente porque el otro día quise buscar fotos de mi abuela en un disco duro de cuando era adolescente y me encontré con que el “bicho” no funcionaba. No quería dejarme ver qué fotos conservaba desde hacía tanto tiempo. Me vino el pensamiento de que está muy bien esto de la tecnología, de tener las fotos en formato digital porque… ¿y si hay un incendio en casa? Pero ahora me encuentro en la tesitura de que puede que el disco duro tuviera fotos de mi abuela y es posible que no las pueda recuperar. Lo suyo habría sido imprimirlas y haber hecho un álbum para tenerlo siempre en casa y recordarla como se merece, con amor.
Lo que os quiero decir es que no dejéis de lado la tradicional fotografía para recordar a nuestros seres queridos. Animaos, imprimir vuestras fotos y crear algo bonito, desde el corazón y para que siempre os ayude a recordar, a contar vuestras historias y vivencias.

El scrapbook es esencialmente eso mismo: una forma de contar historias y cuentos, es revivir momentos una y otra vez y es también amar, ¿por qué no?

Por eso, me despido con esta reflexión::  El scrapbook es un cofre del tesoro para la memoria.

Gracias por leer mis sensiblerías y ¡A soplar dientes de león!

¡Besicos, amorcicos!

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El baúl de los 30

Cabecera de El Baúl de los 30

¡Hola Pistacheros!

Con esto de estar rozando los 30, una tiene ya el síndrome de la morriña. Todo me da nostalgia, todo lo quiero conservar y todo lo quiero rescatar. Es curioso como, cuando éramos más jóvenes, nos quejábamos del “ains, esto en mi época…” de nuestros padres y abuelos. Yo no sé vosotros, pero Antonio y yo les estamos siguiendo el paso: primero fue una Gameboy original de mi cuñado, los Playmobil de mi infancia o los cómics de superhéroes de los 70 de la suya. Y así, suma y sigue…

Por eso me propuse hacer un proyecto/regalo que me pidieron hace unos años: Un baúl de los 30 –sin canción incluida- en el que la persona en cuestión podía guardar sus fotos más especiales. Fotos de su infancia, de sus compañeros del colegio, de los amigos de su adolescencia y, ahora, también, fotos de sus hijos.

Baúl cerrado

En el interior guardé varias fichas individuales a modo de bolsillo en el que se podían pegar las fotos o cualquier otro recuerdo que mereciera un hueco en este especial baúl.

Fichas "Lucille"

Una de las cosas que más me gustan de estos baúles es que recuerdan a aquellos antiguos gabinetes de viaje que se usaban a finales del siglo pasado. Una maleta de viajes rescatada de otros tiempos… ¡Llena de recuerdos! Que no falte el toque vintage ^_^

Mango vintage

Para este trabajo, usé la colección “Lucille” de Basic Grey, una colección que mezcla un poco la temática de la costura y de los antiguos recortes de periódicos o magacines con estampados vivos de colores brillantes.
Recuerdo que compré algunos papeles en Creativa Valencia 2013 y me encantaron por la calidad del papel. Gramaje alto, muy resistentes y fáciles de usar para todo tipo de trabajos. ¡Un 10!

Así una treinteañera pudo tener un mini baúl de los recuerdos para guardar y mantener a buen recaudo esos detalles que no nos gusta que se queden en el olvido.

¿Qué os ha parecido? Podéis dejar un comentario abajo para que tampoco se nos quede en el olvido vuestra impresión 😉

¡Hasta la próxima pistacheros!