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Baúles para viajar con Curiosity de Alberto Juárez

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¡Buenos días, Pistachericos!

Me gustan los baúles. Me pirran los baúles, sobre todo los antiguos. Tienen un halo de nostalgia que me engancha mucho. Será por la madera desgastada, el cuero viejo o los errajes de hierro negro, pero tienen algo que los hace especiales. Un algo que no solo nos habla de los viajes que han hecho en el espacio, sino también del viaje que hacen en el tiempo.

Antiguamente se usaban los baúles como nosotros usamos las maletas ahora, para transportar nuestro equipaje o mercancías varias. Baúles pesados y ornamentados que iban en la parte superior o trasera de los carruajes.
Los baúles también servían a modo de pequeños arcones donde guardar los secretos de los dueños: cartas, joyas, objetos de personas queridas. Muchos incluso tenían compartimentos secretos en el fondo o en la tapa para tal fin.

Baúles para transportar recuerdos, secretos y nostalgia.

Desde la adolescencia he ido coleccionando cajas de madera. Caja que veía y me llamaba la atención, caja que comparaba o que cogía. No tenía muy claro para qué iba a usar tanta caja, pero si que sabía que, tarde o temprano, acabarían decorando mi casa.

La colección perfecta para hacer un proyectos de estas características es, sin duda, “Curiosity” de Alberto Juárez: misterio, botánica, insectos y si, curiosidades, todo lo que representa la época de los grandes viajes en carruaje o barco de vela. Y para bordar la decoración, sus preciosas letras de madera, Typeset.

Y como estoy hablando precisamente de baúles de viaje, he querido que estas cajitas fueran como tales objetos antiguos, con sus correas típicas de las maletas y sus sellos de los lugares visitados.

“Curiosity”, la colección para recordar. 

Las cajitas de madera están forradas de piezas individuales de papel (recortadas a mano, calcando la silueta de la propia caja), sin usar máquinas de corte y aplicando las piezas con cola de encuadernar o cola blanca de la que tenemos en casa para madera, siempre que sea de acabado translúcido. Ya sabéis que siempre que peguéis dos superficies de distintos materiales debéis aplicar el pegamento en la superficie más porosa, en este caso, la madera.
Los cantos envejecidos con distress “walnut stain” (mi color favorito para envejecer) le dan el toque justo de antigüedad y desgaste. Un toque sutil, de uso, de añoranza, un toque añejo.

No tiene gran trabajo de base en cuanto a tiempo se refiere, es rápido de elaborar, pero si queremos tener una pieza única, la decoración tiene que ser también única y perfecta. Y ahí es donde entran vuestros gustos y vuestra imaginación.

En mi caso, cada cajita es diferente: Curio, Maps, Travel.

Curio

Cajita con fondo de estampado floral, con etiquetas de viajes, hoteles y animales exóticos. Porque los viajes son para explorar, para conocer, para atesorar vivencias, para descubrirse a uno mismo. Y para todo eso hace falta una gran curiosidad.

Maps

Destinada a los mapas, a los exploradores, a todos aquellos con pasión por los nuevos descubrimientos, para los que tienen un Julio Verne en su interior. Y para los viajeros místicos, porque no todos los viajes requieren comprar un billete, ¿verdad?.

Travel

El gran baúl de los recuerdos. Donde se guardan los tesoros más valiosos o las fotos de los seres queridos que han formado parte de nuestro propio viaje, decorado como una combinación de los baúles más pequeños.

Y así he creado tres baúles para poder guardar todo de lo que os he hablado, mis tesoros, mis vivencias. Sin máquinas, con mis manos y con todo mi corazón volcado para darle a Curiosity un uso más que especial. ¡Gracias Alberto por esta preciosidad!

Esperamos que os guste y que dejéis comentarios sobre lo que os ha parecido este post.

Besicos Pistacheros.

 

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